Respuesta a Job, de Jung.
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La dogmatización de la asunción de María hace referencia a la hierogamia que tiene lugar en el pleroma; a su vez, como ya hemos indicado, esta hierogamia significa el nacimiento futuro del niño
divino, el cual, conforme a la tendencia de Dios a la encarnación, elegirá al hombre empírico como lugar de su nacimiento. Este acontecimiento metafísico es reconocido por la psicología del
inconsciente con el nombre de proceso de individuación. En la medida en que este proceso se realiza, por lo general de manera inconsciente, como lo ha hecho siempre, tiene el mismo significado que tiene
la bellota para la encina, la ternera para la vaca y el niño para el adulto. Pero si el proceso de individuación se hace consciente, la conciencia tiene que enfrentarse al inconsciente y encontrar un
equilibrio entre los contrarios. Como esto no es posible lógicamente, la única solución son los símbolos, los cuales hacen posible la unión irracional de los contrarios. Los símbolos son producidos espontáneamente por el inconsciente y son amplificados por la conciencia. Los símbolos centrales de este proceso describen el Sí mismo, es decir, la totalidad del hombre, el cual se compone de lo consciente y de los contenidos del inconsciente. El Sí mismo es el teleioz anJrwpoz, el hombre pleno, cuyos símbolos son el niño divino o sus sinónimos. Este proceso, que aquí hemos esquematizado sumariamente, se puede observar constantemente en el hombre moderno, o se puede
estudiar en los documentos de la filosofía hermética de la Edad Media. Uno se queda asombrado del paralelismo de los símbolos cuando conoce ambas cosas: la psicología del inconsciente y la alquimia.
No hemos sabido ponderar la trascendencia de la proclamación del dogma de la asunción de María. Es, junto con la reforma protestante, sin ninguna duda, el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad.
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Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.