Si no me cuesta trabajo teneros contentos, coño. En este tiempo que he estado sin escribir no ha ocurrido gran cosa en mi vida, pero interiormente han sido unas semanas intensas. He ido un par de veces a la psicóloga y creo que estoy haciendo progresos en ese ámbito. Me ha dicho que sería un buen ejercicio escribir una autobiografía. A mí me pareció una buena idea y voy a hacerlo, de hecho seguramente me ponga a escribir un poco de mi vida en cuanto acabe este post.

Sigo con mi tendencia de dejar las cosas sin acabar. El jueves llamé por teléfono a mi tutora del curso del paro que estaba haciendo y lo mandé todo a chingar a su madre. Es fácil analizar todo esto, lo veo claro: hago las cosas para agradar a los demás antes que a mí mismo. Empiezo con muchas ganas, la mayoría de las veces con propósitos de enmienda, diciendo "esto lo voy a acabar por muchas razones", pero es todo parte de un autoengaño. Este curso lo empecé por agradar a mi familia, para que vieran que hago algo y no me quedo en casa sin hacer nada. Esto es un error, porque aunque esté bien hacer cosas no puedo actuar en contra de mi propia voluntad. A mí este curso de ofimática y contabilidad me importaba una mierda. Mi psicóloga decía que era una coas útil y que estaría bien acabarlo. Me dijo que podía ejercitar mi paciencia... En parte fueron unas palabras sabias, pero tener que ir todos los días a tomar por el culo (me llevaba casi una hora llegar al centro donde se impartía el curso) era insoportable para mí.

El caso es que, a pesar de tener claro que mi vida no pasa por la contabilidad, no tengo claro por qué lugares sí pasa. No tengo ningún objetivo, no hay nada que me empuje hacia delante, mejor dicho, no hay nada que desee con la suficiente fuerza como para dejar a un lado toda mi mierda y avanzar como una apisonadora hacia mi objetivo. En este momento no tengo fe en nada, y eso me hace ser profundamente pesimista. Y la verdad es que no me importa demasiado, no tengo demasiados problemas con eso. Las cosas que hago en la vida no necesitan demasiada energía espiritual, por llamarlo de algún modo. Otra forma de denominarlo sería "empuje", "vitalidad"...

Hace un rato estaba tumbado en la cama, haraganeando, y se me vino a la cabeza que en este momento podría estar haciendo un doctorado, con la licenciatura en el bolsillo. No soy de los que se pasan el día pensando en las cosas que pudieron ser, pero en esta ocasión me invadió una calidez que me hizo sentir muy bien. Me imaginé que los demás me tenían en mejor consideración por haber hecho algo que tenía cierto mérito. ¿Se trata de eso? Me pregunto si se trata de eso, de hacer cosas para que los demás vean de lo que eres capaz. Siempre los demás...

Por eso el himno de mi cueva es "a la mierda, a la mierda".