"Yo, cuando me duele la cabeza, aguanto. Sólo cuando no puedo más me tomo una pastilla".

¿Se puede ser más gilipollas?

Anoche me dolía tanto la cabeza que acabé vomitando. Esta mañana a las 7 me volvió el insoportable dolor. Cada vez que me duele la cabeza me acuerdo de los tipos duros que pasan de los medicamentos. Si les doliera la cabeza de verdad se les iba a quitar la gilipollez. Un dolor de cabeza tal que no puedes ni hacerte una paja, al tercer meneo parece que te va a estallar el melón. Supongo que es por eso lo de "ahora no, que me duele la cabeza". Es una sensación horrible.

Es como la gente que dice "las pastillas no son una solución, lo que tienes que hacer es dejar de tomarlas y superar las cosas tú solo". ¡Qué ignorancia! Y lo peor es que lo dicen convencidísimos de que llevan razón, lo cual implica que la gente como yo que toma pastillas es, para ellos, gente débil y engañada por los médicos. Es una cuestión de prepotencia, ignorancia profunda y falta de educación.

El Gran Gatsby comienza diciendo, más o menos: "una de las enseñanzas más valiosas que recibí de mi padre fue que no emitiera juicios sobre los demás, porque no todo el mundo ha disfrutado de los privilegios de los que he disfrutado yo". La vida ha tratado a unos de una forma privilegiada en muchos sentidos, y son estos privilegiados los que creen que todos los demás son como ellos y no les entra en la cabeza la enfermedad, la desesperación, incluso el suicidio, el asesinato o la verdadera drogadicción. Y no me refiero con la palabra "privilegio" a tener dinero, grandes favores... no, sólo me refiero a una vida sin grandes sobresaltos.

Hay gente que en un momento de su vida sintió que se le acababa el mundo, y no me refiero a que te deje la novia, te echen del trabajo o fracases en los estudios. Esas cosas al fin y al cabo no son cruciales del todo. Aunque cada persona es diferente y es cierto que para algunos es más traumático lo que les afecta a ellos directamente que lo que le afecta a los demás... Pero es algo así como el umbral del dolor, que para unos está más lejos que para otros.

En fin, lo que quiero decir es que ningún juicio es del todo justo. Los juicios nos posicionan en el mundo respecto a las cosas y respecto a los demás, pero juzgar a una persona de una manera acertada es muy difícil.