Si nosotros nos diéramos cuenta de que hemos sido creados por casualidad, por un capricho del azar, ¿qué sentido seguiría teniendo la vida? ¿Cómo iba la gente a ser capaz de ir a trabajar todas las mañanas? Seguramente el lector piense "no tiene nada que ver, puede que nuestra existencia sea casual, pero hay que seguir comiendo". Si usted, amable lector, piensa eso, debe saber que se encuentra, según mi modo de ver las cosas, en un error. ¿Realmente ha decidido usted vivir como lo está haciendo? ¿acaso no le han dado a elegir entre una serie de alternativas prefijadas por el sistema? Esas alternativas que nos ofrece el sistema es lo que comúnmente denominamos "vida". Pero la existencia es algo que trasciende la vida. Por una parte, vivimos, pero el término vida está englobado en el término existencia.

La envidia, la codicia, la mezquindad, el odio... son pulsiones que nos atrapan por completo debido a la ignorancia. ¿Hay personas incapaces de trascender lo inmediato? Realmente creo que no, creo que es una cuestión cultural. Lo lamentable es la soberbia de los incapaces, que igual que los cavernarios mataron al que había visto la superficie y la luz del sol, nos tratan de matar a nosotros. Nos obligan a someternos, nos vigilan, nos encomiendan trabajos alienantes. ¿Para qué?